Me desperté a la mañana siguiente, con el cuello dolorido mire el reloj de la pantalla que marcaban las dos pasadas el mediodía. No recuerdo la hora a la que caí dormido, solo recuerdo que esperaba una llamada y mientras esperaba mataba el tiempo viendo tonterías en la pantalla de mi ordenador y charlando con uno de esos programas de chat de las redes sociales. Supongo que el cansancio me venció y me deje caer sobre el teclado del ordenador, eso probaría la cantidad de letras sin sentido escritas en la pantalla, así como las ventanitas del chat parpadeando en la barra inferior, presupongo que toda la noche.