30.7.10

Me desperté la mañana siguiente...

Me desperté a la mañana siguiente, con el cuello dolorido mire el reloj de la pantalla que marcaban las dos pasadas el mediodía. No recuerdo la hora a la que caí dormido, solo recuerdo que esperaba una llamada y mientras esperaba mataba el tiempo viendo tonterías en la pantalla de mi ordenador y charlando con uno de esos programas de chat de las redes sociales. Supongo que el cansancio me venció y me deje caer sobre el teclado del ordenador, eso probaría la cantidad de letras sin sentido escritas en la pantalla, así como las ventanitas del chat parpadeando en la barra inferior, presupongo que toda la noche.
Supongo que no tiene remedio, más tarde tendré que disculparme ante ellos. Creo recordar que tuve un sueño extraño, algo que ver con el agua, el rojo y la mirada de un ángel. Un ángel, eso me recuerda que no recibí la llamada de Alex, llamaré más tarde. Ahora debería tomar algo, así me lo pide mi pobre estomago vacio y retorcido por lo extraño de la postura en la noche anterior, ¿desayuno ligero o directamente hago la comida de medio día? No contesta, solo quiere ser llenado supongo que un desayuno discreto servirá. Bajo los escalones, mi cuerpo pesa demasiado, no me recordaba tan pesado, tan cansado. Al llegar al último escalón un aire frio me golpea en la cara, las ventanas están cerradas y el aire acondicionado ha encontrado alguna manera de hacer corriente hasta la escalera. ¿Cuánto tiempo llevará encendido? Camino hasta la sala de estar, pequeña pero bien equipada, donde paso la mayor parte del tiempo cuando tengo una visita. El marco enorme donde tengo colocadas las fotos de mi familia, colgando en la pared esta inclinado. No tiene modo, por más que intento colocarlo recto siempre acaba inclinándose hacia un lado, no importa cual.
Una vez apagado el aire camino con paso torpe hasta la cocina abro la puerta de la nevera y cojo un cartón de zumo y otro de leche. Coloco unas rodajas de pan de molde en la tostadora para que se preparen mientras saco el cacao y el azúcar. Recuerdo que alguien me dijo una vez que era bueno desayunar huevos fritos y bacon. Nunca lo he probado y el recuerdo de esto hace que a mi estomago se le haga la boca agua, así que saco un par de huevos caliento aceite y saco del paquete tres lonchas de bacon. Primero preparo las lonchas de bacon y después, aprovechando el jugo del bacon preparo los huevos, con todo en el plato y las tostadas listas hace rato me preparo el vaso de cacao y otro con zumo. Desayuno, almuerzo, que más da. Con el estomago lleno cojo el teléfono y marco los números de Alex, esos números mágicos que me conectan con su voz.
La conversación se desarrolla torpemente con frases cortas y nerviosas. Anoche también se quedo dormido, mientras se cambia la ropa de salir por la de estar en casa. Además esta mañana se despertó tarde y tuvo que marchar de inmediato a casa de sus padres. La conversación prosigue su curso normal un intercambio, algo coherente, de frases cortas y mimos. Me dice que me extraña, de repente le recuerdo que podría venir a verme. Se muestra ilusionado y comenzamos a plantear el viaje…
Las horas pasan, vuelvo a subir las escaleras, algún día me regalare escaleras mecánicas, vuelvo a estas frente al ordenador. La ventanitas del chat vuelven a parpadear, me disculpo y me excuso. Hago algo de ejercicio en la cinta andadora que mi madre me regalo por mi cumpleaños, me ducho y bajo a mi cuarto a descansar, dormir una pequeña siesta en mi cama. El perfume del algodón y la canela a inundado la segunda planta como un mar de dulzura y suavidad, me encanta la canela. El cansancio se vuelve a hacer plausible en mi cuerpo y el suave, embriagador y dulce aroma conduce mi cuerpo a las tierras de Morfeo.
Sueño, de nuevo, a través de la oscuridad diurna, sueño… el tiempo se derrite a su paso como un suspiro vuela en esta tierra de nadie y yo estoy atrapado en medio. ¿Cuando la tierra del sueño y la realidad te llaman a quien debes acudir primero?

No hay comentarios: