El agente se despertó cubierto por una capa de sudor frio producido por la pesadilla que últimamente se repetía una y otra vez. Todo después de resolver aquel extraño caso, uno de los peores que recuerda.
Carson, nuestro agente, era parte del Grupo de Operaciones Especiales Paranormales. Un grupo dedicado a los casos más bizarros que surgían en nuestra sociedad, pese a todo la mayoría solían ser poltergeist generados por algún niño o adulto con un trauma. No obstante el grupo se había enfrentado a varios casos realmente peculiares, cuanto menos. El caso que ahora nos ocupa era uno de ellos.
Veinticinco de Febrero, diecinueve treinta horas. En el cuartel general del GOEP resuena el teléfono desde la comisaria nueve de la zona este, el comisario informa a la centralita de un posible lugar encantado, un psiquiátrico abandonado, un edificio abandonado desde hace medio siglo. El reporte continúa añadiendo la misteriosa desaparición de dos parejas de policía que acudieron al lugar tras recibir quejas de ruidos y vandalismo en el interior. La joven que atiende el teléfono anota todo con rapidez y el reporte es llevado de inmediato al director de la división. Tras leer el reporte designa la unidad nueve para que inspecciones y encuentre anomalías en el edificio.
El grupo se reúne en los barracones y tras preparar su equipo se dirigen al furgón con el que viajaran hasta el viejo psiquiátrico. Desde la lejanía ven el edificio en ruinas, un antiguo psiquiátrico reformado datado de finales del S.XIX, si bien en sus orígenes fue una casa señorial y no seria hasta la gran depresión de los años veinte del siglo siguiente cuando se convertiría en psiquiátrico. Abandonado durante un siglo y medio se reformo hace setenta y cinco años para volver a ser un centro de internamiento psiquiátrico, destinado, en principio a casos leves. No obstante según los registros el Dr. Van Halen, profesor de la universidad, solicito el internamiento de varios sujetos más graves para estudiar sus anomalías en “un entorno ligero, agradable y libre de contaminaciones psicológicas” tras estos internamientos se reportaron decenas de denuncias sobre la institución pero lo mas grave sucedió un día de verano hace cincuenta años. Nadie sabe con certeza que y como ocurrió, el informe de la policía solo dice que la carnicería fue descubierta por un familiar que fue a visitar a su hermano, en tratamiento por depresión, cuando llegó toco al timbre, al ver que nadie contestaba llamo con los nudillos a la puerta. Al tocar con sus nudillos la puerta esta cedió un poco, mostrándose abierta, con lo que el visitante entro al vestíbulo.
La luz fría de la mañana daba a la escena un aire aún más macabro, el suelo encharcado de sangre brillaba, casi centelleaba, mientras intentaba abarcar mas terreno recorriendo el suelo y las grietas del parquet, como un ser vivo que se arrastra buscando la salvación en su último aliento. Danzando desde el techo los ahorcados derramaban su sangre gota a gota, alimentando la aberración del suelo. Todos goteaban como una lluvia impía, todos los cuerpos menos uno, menos el cuerpo inmaculado de una enfermera que mas que muerta parecía dormida con el rostro sereno y el uniforme blanco impoluto. Esto fue suficiente para hacer que el visitante saliese de la habitación corriendo, sin mirar ni controlar su ruta tropezando con un cuerpo. Cayó lentamente sobre el suelo anegado de sangre para recibir el primer plano de la carita de una niña con una sonrisa suspendida en el tiempo que le heló la sangre.
El informe policial continúa describiendo la matanza a lo largo del edificio. Los pasajes más interesantes cuentan que al sótano d el edifico se han añadido tres niveles más, de manera ilegal, y que parece ser que si bien la matanza allí es menor este parece el origen de la misma. Se encontró al Dr. Van Halen colgando cabeza abajo degollado y abierto en canal. Al equipo que asistía al doctor se los encontró desnudos con parte de su piel arrancada, las prueban muestran que el asesino u asesinos usaron un elemento cortante de gran precisión, no obstante el material de laboratorio estaba intacto y lo mismo ocurría con otros elementos cortantes del edificio. La búsqueda de huellas dactilares y ADN resultó inútil.
El oficial que redactó el informe dejo su impresión sobre el caso grabando estas palabras en una tarjeta de memoria: “Lo macabro de la escena no ayudó a los a gentes a buscar pistas, el caso esta apunto de cerrarse sin un culpable y no tenemos el más mínimo indicio. El crimen fue atroz aunque hay ciertas cosas que me extrañan, en mis treinta años de servicio nunca vi nada igual. ¿Por qué el asesino dejaría intactos los cuerpos de las enfermeras? Todas tenían cierto encanto, como si realmente durmieran, ni siquiera estaban manchadas con una gota de sangre.
…
Kelly me preocupa, sabíamos que era una joven sensible, no se si fue el horror de la matanza que la volvió loca o si realmente vio algo. Tuvimos que sacarla entre cuatro hombres del edificio, aun hoy tiembla al recordar el lugar y siempre susurra lo mismo “Carson, cuidado, salva a la niña”.
...
Esta mañana Kelly parece más saludable, saldremos todos juntos a comer para celebrar sus progreso”.
La grabación termina, el aire se torna espeso y pesado mientras el psiquiátrico se dibuja más nítidamente tras la ventanilla. La valla de entrada se mece con el viento y un cartel ajado da la bienvenida a la unidad nueve.
“Bienvenidos a Mindfields”
Continuará…
No hay comentarios:
Publicar un comentario